6 de julio de 2014

Argentina en semifinal y enfrentara a Holanda.

Eduardo Davis | EFE
Brasilia
Argentina hizo añicos un viejo maleficio y se clasificó a semifinales de la Copa Mundial por primera vez tras casi un cuarto siglo. Iluminado con un gol de Gonzalo Higuaín, el equipo de Lionel Messi venció 1-0 el sábado a Bélgica para revivir emociones pasadas, ahora en una nueva etapa y con otro astro.
Messi, gestor de la jugada que culminó en el golazo de Higuaín, necesitó tres Mundiales para espantar los fantasmas que databan de Italia 1990, cuando Argentina superó la etapa de cuartos de final para a llegar incluso al partido por el título que perdió con Alemania, en la época en que brillaba Diego Maradona.
“Pipita” Higuaín, uno de los jugadores más criticados en el equipo argentino, midió una pelota que le cayó cerca tras una combinación entre Messi y Angel dí María y la mandó a la red de un derechazo con deliciosa media vuelta. Sorprendió así a Thibaut Courtois a los ocho minutos de un primer tiempo en general parejo y en el que Argentina sacó ventaja al encontrar más espacios para el contragolpe.
“Yo dije que estaba tranquilo, este grupo se merece esto, la verdad que feliz, con el gol estaba tranquilo, llegó en un momento importante, no tengo palabras con esta selección, con esta gente”, dijo Higuaín.
Dueño de un vértigo ofensivo del que careció en los anteriores partidos, Higuaín tuvo otra clara jugada de gol al estrellar su disparo en un poste, después que desairó al capitán belga, Vicent Kompany, a quien le pasó la pelota entre las piernas.
“Pipita, Pipita”, corearon entonces millares de argentinos que, ahora sí y no tras su gol, le brindaron un homenaje sonoro al delantero del Napoli italiano, autor de su primer tanto en este torneo y de cinco en mundiales, contando Sudáfrica 2010.
“Lo dije desde el primer partido del mundial, que estaba tranquilo, que el gol iba a llegar, llegó, en un momento importante, hacía muchísimos años que no podíamos pasar a semifinal, lo pudimos conseguir, es una alegría”, comentó Higuaín.
Salvo un disparo de Kevin De Bruyne que retuvo Sergio Romero y un cabezazo desviado de Kevin Mirallas, Bélgica casi no atacó, y eso que Argentina estuvo lejos de ser una muralla troyana. Por el contrario aprovechó los tentadores espacios que le dejó su rival. El técnico belga Marc Wilmots definió a la Argentina como “un equipo normal” que depende de la inspiración de un puñado de jugadores y agregó, “si yo jugara así la prensa belga me destruiría”.
“Nosotros tenemos un equipo, Argentina depende de tres, cuatro, cinco atacantes que pueden definir el partido. Es un equipo separado en dos líneas, el ataque y la defensa. ¿Cuántas veces nos patearon al arco?”, sostuvo el entrenador.
Obligada a adelantarse, Bélgica no generó mayores sobresaltos al no ser punzante arriba ante una Argentina que desde la media hora perdió por una aparente lesión muscular a Di María, quizás la figura más gravitante del equipo después de Messi.
“Leo” no lució como suele hacerlo en lo individual, pero tejió la primera puntada del gol tras su de pase a Di María que terminó con la letra “o” bien dibujada en la cara de Higuaín durante el festejo. Messi también disparó un tiro libre cerca del filo de la etapa. El balón remontó vuelo cerca de un ángulo, cuando Argentina estaba a la pesca del segundo.

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